¿Cuál es la temperatura idónea en el ambiente laboral?

El debate sobre cual es la temperatura adecuada en la oficina se revive especialmente en verano debido al exceso o la falta de potencia del aire acondicionado. Sin embargo, esta cuestión se debería de tener en cuenta durante todo el año. Deberíamos prestar más atención a la temperatura del ambiente en el que se trabaja. No es una cuestión sin importancia, el nivel térmico influye directamente en el desarrollo de las actividades laborales y en el bienestar y la salud de los trabajadores.  

En muchas ocasiones es difícil establecer una temperatura adecuada puesto que cada persona tiene un criterio y unos gustos distintos. Pero debemos tener en cuenta que son muchas las horas que transcurren en lugar de trabajo y que cada trabajador no solo depende de su propio cuerpo sino también de los factores ambientales.

Es importante mantener regulados estos factores porque pueden derivar en una incapacidad para trabajar.Si la temperatura es demasiado alta o baja provoca una incomodidad en los trabajadores que se traduce en una distracción; la temperatura condiciona la respuesta del organismo. Incluso puede derivar en riesgos como síncopes de calor, deshidratación, golpes de calor… 

De esta manera, lo habitual en espacios no acondicionados correctamente es que se produzca una sudoración excesiva, dolores de cabe, presión baja, casando… lo que conlleva la pérdida de concentración, la reducción del ritmo y de la productividad, y un malestar general. 

Algunos organismos como el INSTH (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo) detallan que la temperatura perfecta se consigue cuando las personas no sienten ni calor ni frío. Además, aclara que la temperatura correcta para trabajos sedentarios se encuentra entre 17 y 27 grados, y cuando se trata de trabajos que requieren actividad física, entre 14 y 24 grados centígrados.

Por otro lado, encontramos la normativa establecida por el Real Decreto 486/1997, por la que se aprueba el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) que fija la temperatura ideal entre 23 y 25 grados, en verano, y entre 21 y 23 grados en invierno.

No solo la temperatura es un indicador del ambiente térmico, sino que también se debe prestar atención a la humedad y la circulación del aire. Según el RITE la humedad relativa marcada se encuentra entre el 45-60% en verano y entre el 40-50 % en invierno.

Por lo tanto, para generar un entorno de trabajo perfecto es imprescindible contar con una correcta temperatura para así garantizar una mayor eficacia por parte de los empleados. Para conseguir este propósito, a continuación, te contamos una serie de consejos: 

  • Instalar dispositivos que ayuden a regular la temperatura 
  • Evitar temperaturas y humedades extremas 
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura
  • Evitar las corrientes de aire 
  • Evitar la radiación solar al interior del edificio
  • Colocar un aparato de climatización 
  • Tener una buena ventilación del espacio

La clave para que el ambiente de trabajo funcione perfectamente está en tener una temperatura estable, en la comodidad y en la limpieza. 

¡Si das a cada uno de estos valores la importancia que merecen y notarás los resultados!

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